“Hay una distorsión política manipuladora de algunos medios”

Fernando Tuesta Soldevilla es sociólogo de profesión y Doctor en Ciencias Políticas en la Universidad de Heidelberg, en Alemania. Fue jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales. En estos momentos dirige el Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica de Lima. Escribe en el blog Polítika y se mantiene activo en las redes sociales Facebook y Twitter.

A pocos días de las elecciones municipales y regionales, ¿cómo evalúa la cobertura informativa que realizan los medios de comunicación sobre este proceso electoral?

Hay de todo. Es difícil de hablar de los medios en general. Creo que en esta elección particularmente ya se está sintiendo el rol que están jugando los nuevos medios, las redes sociales especialmente.

Lo segundo es que en ninguna elección que yo conozca, y veo elecciones desde el 78, he visto el involucramiento tan intenso de los medios y, sobre todo, periodistas, en razón de su favoritismo de manera entusiasta por alguno de los candidatos, solo comparable con 1990, en que muchos de los periodistas se comprometieron a una suerte de misión política de apoyar a Vargas Llosa por tratar de impedirle el paso a Fujimori.

El rol de los medios refleja también la polarización que se estableció para Lima. Los medios han centralizado de manera extrema su observación sobre la elección de la capital, que, si bien es la más importante, no es la única. Hay 194 elecciones provinciales a nivel nacional, 25 regionales y más de 1600 distritales.

¿Se podría decir que más que los medios son periodistas con nombre propio que se han alineado?

Hay periodistas con nombre propio que han involucrado a sus medios también. Tienes el caso de Correo, porque no es solamente Aldo Mariátegui sino Correo en general. El caso de Expreso, La Razón. Todos estos apoyaron a Kouri y ahora se trata de que no gane Susana Villarán. Está el caso de Jaime Bayly, de apoyo a Susana Villarán de manera tan conocida, o La Primera, que también la apoya, o Cecilia Valenzuela que está en su contra.

Un periodista con cara y nombre propio como Jaime Bayly, ¿tendría quizás más influencia que un medio como La Razón?

El medio televisivo tiene mayor cobertura, pero ya no solamente porque está en televisión y el otro en prensa escrita, sino por la credibilidad de uno y el otro. La Razón tiene baja credibilidad, a diferencia de Bayly.

A la luz de los resultados de las comicios municipales y regionales pasados, ¿los medios de comunicación mantienen sus criterios para informar sobre esta nueva justa electoral o han innovado su estrategia informativa?

Los medios serios siguen mejorando a nivel de prensa escrita, como El Comercio, Perú 21, La República, ahora Diario 16, o Caretas. Yo separaría estos de otros, además porque en estos últimos años ha ocurrido la influencia de Internet sobre los medios escritos. Tienen que publicar información procesada, rápida, que tenga un formato visualmente más agradable.

Al lado de eso hay muchos medios que confunden información con opinión. Un diario puede tener una posición en relación a un candidato pero no se circunscribe a hacerlo de conocimiento en su página editorial. La posición de un diario se confunde a lo largo de la información, entonces hay una distorsión política manipuladora de algunos medios. Sin embargo, otros están siendo más exigentes, quizá porque a nivel de la prensa escrita también vemos una mayor competencia.

Ahora, la prensa escrita no es solo eso, es una combinación, en realidad tiene su página web que es 2.0 con videos, audios, fotos, etc.

¿Dentro de estos medios que manejan varias plataformas, cuál estaría jugando un papel más importante?

La televisión sigue siendo la más importante. En el último sondeo de la Universidad Católica preguntamos cuál fue su principal fuente de información y sigue siendo la televisión, además de la radio. Pasa que Internet ha crecido, decir televisión no quiere decir que la gente no vaya a las páginas web, pues muchos de estos medios televisivos cuelgan sus propios videos en Internet. Está a la vista el caso de Jaime Bayly.

Un tema que está en el tapete en la actualidad es la ligereza con que algunos medios tratan sus contenidos en Internet porque pueden editarlo en cuestión de segundos…

Si hay un hecho con una cobertura en Internet importante, conforme pasa el día se va a ir aumentando y mejorando. En la edición impresa ya viene una forma distinta de jerarquización de la noticia. Lo que parecía importante no lo es y lo que parecía de carátula tampoco. Vienen otros elementos como decisiones de política comunicativa, por lo que creo que los editores juegan un papel distinto de la prensa escrita.

Es una comunicación no solamente en distintas plataformas sino en distintos momentos. Lo que parecía lo central en un primer momento en el formato escrito puede haber cambiado. Por ejemplo, tienes en El Comercio: “violentas protestas obligan a cerrar el aeropuerto en Cuzco”. A lo largo del día, el diario había jerarquizado otra noticia, y eso ha cambiado, tiene que ver con los tiempos. Eso lo hace más ágil, más rico. No es una limitación, creo yo, es la forma comunicativa actual.

¿Se destacan más los planes y programas de los candidatos o aquello que es circunstancial, como los insultos o la llamada “guerra sucia”?

Hay de todo. Repito, no existe guerra sucia. El término me parece una tautología. Todas las guerras son sucias, no existe guerra limpia. Que se resalta la anécdota, aquí y en todas partes. La comunicación no es solo escrita ni solo discursiva, son gestos, actos, eventos. Eso no está mal.

Creo que quienes critican asumen que una comunicación debe ser formal, racional, que se deben entregar programas. La gente no lee programas en ninguna parte del mundo. No agarran un tomo y comienza a leer, pasa a transporte, seguridad y dice: “mi evaluación es que este programa tiene 17, luego paso a otros programas y el que tiene más nota tiene mi voto”. Eso no existe, pero no quiere decir que los programas no se sinteticen en slogans. El slogan a veces es la forma comunicativa más precisa y moderna.

¿Está usted satisfecho, como elector, con la información que recibe diariamente sobre este proceso electoral?

Sí, porque yo sé dónde está la información. El problema no es no la falta de información sino la abundancia. Tanta que el tema ya es no carecer de ella sino saber filtrarla y sistematizarla, lo que ya es mucho más complicado, porque una persona puede estar informada pero las conclusiones que saca pueden ser inadecuadas. La información que recoges en Internet muchas veces no es lo mejor. Buscas un tema y te salen 30 mil links. De repente comienzas a leer lo primero, que no es necesariamente lo mejor.

Usted dijo que el debate que hubo entre todos los candidatos no afecta mucho la intención de voto. ¿Cuánto afectaría el debate cara a cara?

Tampoco creo la afectaría mucho porque se usa un formato que sigue siendo muy acartonado en donde podría llegarse a lo mismo. Dos candidatas que hablan sobre un tema. Transporte, transporte. Seguridad, seguridad. Si es que se especializa mucho el debate el elector no tiene por qué saber qué es mejor en transporte, si un metro o la ampliación de El Metropolitano. ¿Quién puede saber? Solamente los especialistas.

Los debates pierden el carácter justamente de debate porque no es libre sino reglado por el tiempo, así que las diferencias no van a ser saltantes. Además, las tendencias están tan marcadas que difícilmente algo va a cambiar.

¿Qué pasaría si una de las candidatas sacara a relucir una acusación que tiene hasta ahora guardada?

Dependiendo de lo creíble que fuera, las fuentes que tenga y la contundencia de la denuncia, podría afectar el escenario. Las últimas que han estado saliendo no tienen posibilidad.

¿Lo que cambiaría el panorama seria el mismo debate o el titular del periódico del día siguiente?

Por televisión puedes sacar alguna conclusión. Yo creo que la gente, en un porcentaje altísimo, ya decidió. En el debate vera o creerá comprobar que su candidato ha ganado. Los medios de comunicación que se han vuelto propagandistas van a decir que ha ganado su candidato. No creo que esto cambie.

Entrevista y video: Marco R. Colombier.

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