“La iniciativa de informarse en elecciones debe partir del lector mismo”

Jacqueline Fowks (@jfowks) ejerce el periodismo desde 1989. Se ha desempeñado como corresponsal en el extranjero de México en el Perú, como redactora, subeditora y editora de El Comercio y Perú.21, y ha publicado el libro Suma y resta de la realidad: Medios de comunicación y elecciones generales 2000 en el Perú. Es parte del equipo de IDL-Reporteros y bloggea en “Notas desde Lenovo”.

¿Cómo podría evaluar usted la cobertura de los medios en cuanto a esta campaña electoral?

Lamentablemente se han dividido los medios entre los que intentan satanizar la campaña de Susana Villarán, los que han intentado hacer escándalo con los audios de Lourdes Flores y otros medios, que son las excepciones, que intentan dar cuenta de las actividades de los candidatos y sus propuestas.

En esta tercera semana de setiembre, se podría decir que es el momento más desagradable de la campaña de acuerdo a cómo están informando los medios.

En cuanto a todas las plataformas, es decir, prensa, radio, televisión o Internet, ¿cuál es el que más ha resaltado o el que más ha influenciado la opinión del público?

No me atrevo a decirlo sin tener un estudio de audiencias.

Por ejemplo, los audios difundidos por Jaime Bayly aparecieron primero en YouTube y luego empezaron a rebotar en las redes sociales. El proceso fue así: algo que se coloca ahí pasa al programa de Bayly y, de inmediato, pasa a los medios impresos que tienen una página web y de ahí siguen rebotando en las redes sociales.

Yo creo que es mejor ver todo esto como un entorno que interactúa. Normalmente, las personas no se informan por un solo medio. Es más, los jóvenes se informan primero por lo que ven en YouTube o Hi5 y recién de ahí prestan atención a los medios tradicionales.

De haber formado parte del equipo de El Francotirador, ¿cuál hubiera sido su posición frente a la opción de difundir los audios?

Si me hubieran puesto los audios en las manos sin ningún compromiso ni pedir nada a cambio, posiblemente solo hubiera trasmitido el de Remigio Morales Bermúdez y la secretaria de Lourdes Flores, en la que el primero le recuerda una reunión con la empresa constructora Camargo. Lo hubiera difundido como una cuestión de precaución, porque iba a haber un encuentro entre un proveedor actual de la Municipalidad de Lima que podría seguir siendo proveedor durante la siguiente administración.

Habría sido el único, debido a que es producto de un chuponeo. Solo en casos muy extraordinarios un periodista tendría que usar material que proviene de este tipo de interceptación ilegal.

Varios medios justificaron la difusión del audio que mencionaba una posible reunión con Alfredo Torres de Ipsos-APOYO para ver si movían las cifras de sus encuestas. No veía eso como una cuestión posible, es decir, que APOYO se animara a mover las cifras. Aunque posiblemente lo hicieron en el pasado, durante el fujimorismo, me imagino que ahora son un poco más cuidadosos con su profesionalismo en los procedimientos. Por eso, para mí no había suficiente motivo y no daría ese audio como válido para el interés público.

¿Cree que los medios de información han dado más importancia a los programas de los candidatos o a la guerra sucia?

Están dando cuenta de las dos cosas, pero el punto son las proporciones. Mucho más impacto genera la parte de los enfrentamientos. Ningún medio ha dejado de dar cuenta de estos. Es verdad que, comparados con campañas municipales anteriores, casi todos los candidatos, especialmente los que postulan a Lima Metropolitana, han hecho un esfuerzo por preparar un poco más de material y de discurso con propuestas. Hemos visto un poco más de esas noticias hasta que empezaron a ser muy fuertes los ataques, por el lado de Lourdes Flores, debido a su vinculo con Cataño y, por el lado de Susana Villarán, por sus aliados de agrupaciones de izquierda. Hasta algún momento esas dos críticas eran el único motivo de la guerra sucia. Luego salieron otros. Esos rasgos ocupan más espacio y tiempo en los medios, aunque estos sigan tratando de presentar las propuestas.

¿Cree que los medios han mejorado sus estrategias de información con respecto a las elecciones municipales anteriores?

Me imagino que sí. Sinceramente, lo que percibo es que hasta hace dos o tres semanas, ha habido por parte de algunos medios un interés por propiciar el contraste de propuestas, como el debate televisado en Canal N organizado por El Comercio, o el de propuestas culturales que también pasaron en cable. No ha habido este tipo de actividades en el pasado. Ahí surgió un rasgo sano, un poco más de iniciativa de ponerle énfasis a la presentación de las propuestas.

Pero esto nos duró un ratito, luego hemos caído en lo que casi siempre ocurre en las campañas municipales, incluso con los audios interceptados que no han caracterizado muchas otras campañas, sino que es un tipo de procedimiento conocido desde el 2000 en adelante.

Los medios siempre toman posiciones. Esto lo digo recordando la campaña del 2006, cuando la disyuntiva era entre Ollanta Humala y Lourdes Flores, o entre Alan García y Ollanta Humala. Hubo una parcialización muy evidente por parte de la mayoría de los medios. Esta parcialización continúa, es un rasgo que acompaña muchas elecciones, tanto generales como municipales. Lo que cambia es la manera de parcializarse.

Este año, a pesar de que los medios no están tomados por el fujimorismo y que no hay dinero circulando para que un medio tenga cierta línea editorial, la forma en que algunos medios hacen contra campaña contra X candidato llega a ser demasiado radical, sucia, exagerada, de bajo nivel. Veo esto tanto en el diario La Primera contra Lourdes Flores, como en el otro extremo con La Razón, Expreso y Correo contra Susana Villarán.

Sabiendo que actualmente tenemos, supuestamente, una democracia mejorada a comparación del régimen del 2000, esperaría un comportamiento un poco más sano.

¿En qué momento se cae en estas campañas radicales? ¿Qué prácticas son las que determinan una guerra sucia?

El usar mentiras, por ejemplo. Hay varias noticias que salen para criticar o anular en lo posible alguna candidatura y que se basan en medias verdades o mentiras. El usar vías ilegales como el chuponeo también determina la guerra sucia. Todo esto no debería existir ni estar permitido. Un medio puede tomar la posición que le venga en gana con respecto a una candidatura, pero tiene que informar por las vías legales, por las vías permitidas y sin mentirle al público.

Ahí tenemos un problema bien serio porque la mayoría del público empezó a desconfiar de los medios de comunicación a partir del año 2000, cuando se vieron estos videos en los que Vladimiro Montesinos les daba dinero a los dueños de los canales. Ahí empezó una caída en picada de la confianza hacia los medios. Si se siguen portando así no harán ningún bien a la profesión que nosotros practicamos. Ya no se trata solamente de pedirles que sean cuidadosos a la hora en que informan sobre los candidatos por el público, sino por el propio bien del campo profesional.

¿De que manera se puede llegar a corregir estas practicas? ¿Es el propio medio el que debería auto regularse?

Claro. No hay otra forma. No hay un INDECOPI para los medios. Está el Consejo de la Prensa Peruana que tiene un Tribunal de Ética, pero éste solamente puede hacer llamados de atención o evaluar situaciones de medios asociados. Por ejemplo, el Canal 2 no es asociado, entonces, ¿qué tipo de llamado de atención se le puede hacer a Baruch Ivcher? Ninguno. Se puede hacer un llamado de atención moral, pero solo se puede llevar un proceso legal a quienes chuponearon, no a quienes difundieron la comunicación telefónica.

El diario Correo, Ojo y los de ese grupo son parte del CPP, a pesar de lo cual tienen muchas veces ese comportamiento que atenta contra los principios éticos supuestamente contemplados en el Consejo. Está el caso del año pasado de una portada muy ofensiva contra una congresista, de quien revelaron sus notas y dijeron que no sabía hablar castellano. Eso fue una portada discriminatoria, racista y ofensiva. No hubo ninguna queja en el Consejo y el Tribunal de Ética no se pronuncia de oficio, solamente responde a quejas. Por lo tanto, fue como si no hubiera pasado nada. Incluso las instancias de regulación grupal que hay resultan insuficientes. Qué bueno que existan, pero son insuficientes.

La otra opción es que el público se queje. Las personas mandan correos a los programas, cartas a las revistas o llaman por teléfono a las radios y se quejan por algunas cosas que consideran son prácticas erradas o equivocadas por parte de los periodistas. No hay una luz o un súper ente regulador, ni aquí ni en la mayoría de los países. Hay defensores de los lectores en el extranjero, pero aquí muy pocos medios cuentan con uno. Entonces, o está el propio medio, o los directores, o los propios reporteros, que pueden expresar su preocupación ante una línea editorial y los limites que están infringiendo los dueños, o el público… Hay un montón de instancias de donde se puede pronunciar en ese sentido.

¿Sería ideal que exista esta suerte de defensor del lector o ente regulador?

Pasa que el CPP tiene un Tribunal que tiene representantes muy prestigiosos y destacados que se reúne a evaluar quejas. Son personas que no se pueden cuestionar, son bien escogidas para esa función, pero solo puede encargarse de los medios que están asociados. Otra salida es la del defensor del lector o televidente en cada medio, pero eso cuesta. Además, implica que haya una decisión en cada medio para pagarle a alguien por hacer ese trabajo. Si un medio destina recursos a eso y convoca un buen profesional, significa que aparentemente le interesa tener una buena relación con el público y resguardar la buena práctica periodística, pero esto no se da.

¿Se siente bien informada, como electora, con la cobertura de los medios durante esta campaña?

Me siento bien informada si tengo tiempo de leer bastante o de comparar varios noticieros. Si no, estoy en la Luna. Por ejemplo, a nivel de candidatos distritales no tengo datos. Hay información relativamente abundante con respecto a las candidaturas a la Alcaldía Metropolitana, pero con los distritales creo que no. Claro, cada medio hace su esfuerzo y pone aunque sea sus 5 minutos para que se presenten 3 candidatos distritales, pero si uno no está todos los días a esa hora exactamente, no se va a enterar.

Felizmente están las páginas web donde cuelgan las hojas de vida y, en algunos casos, los planes y propuestas. Yo pienso informarme ahí. No estoy esperando a que los medios me digan cuáles son las propuestas y cuál es el prontuario de los candidatos de mi distrito. Voy a buscar a Infogob o a Voto Informado, pero no me voy a quedar esperando. La iniciativa de informarse en elecciones debe partir del lector mismo. Si los medios no quieren informar, el ciudadano mismo debería buscar.

¿Qué sugerencia puede dar a los medios para poder informar mejor?

Preferiría no ponerme en la situación de dar recomendaciones a otros medios, porque yo trabajo en uno. Lo único que podría decir es que hay que tener presente que cada cobertura electoral representa la forma en que cada medio se muestra a sus lectores. Los medios pierden o ganan público por la manera en que cubren una campaña. En esos momentos las personas prestan atención a qué es lo que dice este medio y como han entrevistado al otro, etcétera. Es bueno recordar esta condición.

Algunos medios que apelan a la guerra sucia para bajarse candidaturas rivales han visto un efecto completamente opuesto y, sorpresivamente, terminan beneficiando a quien atacan. ¿Tiene que ver esto con la desconfianza hacia los medios que surgió a partir del 2000?

No se puede ser contundente acerca de si estas subidas o bajadas en las encuestas se deban solamente a lo que están diciendo los medios. Incluso Mirko Lauer decía que hay muchos factores que hacen que Lourdes no gane aparte de los audios. Si ella pierde va a tener ahí un pretexto, pero en realidad ella estaba en descenso desde la semana en que tacharon a Kouri. Pasaron 3 semanas entre la tacha y cuando empieza a subir Susana Villarán hasta el momento en que surgen los audios del chuponeo.

Hay muchos otros factores que cuentan cuando que un elector se informa. Hay personas que simplemente ven un ratito una imagen, no es que vean todos los diarios o escuchen todos los noticieros y comparen. Ese es comportamiento de periodistas, pero el elector normalmente no anda confrontando las diversas versiones acerca de un mismo hecho. Entonces, será interesante cuando alguien, más adelante, intente estudiar de manera seria cuales son todos los factores que influyen en un elector, porque son incluso las cosas como la simpatía, la sensación, el descreimiento a los partidos políticos conocidos… Puede salir uno nuevo con un color vivo y… sabe Dios.

Cuando vi la presentación de los candidatos en el auditorio Vargas Llosa y salió el personaje este con el helicóptero, dije: si estuviéramos más atrás en la campaña y fuera más conocido, si hubiera más tiempo para que este personaje despuntara… Me daba miedo la idea, pero podía ocurrir porque presentó un elemento nuevo, gracioso. En realidad no tenía ninguna otra propuesta pero salió con algo que llamó la atención. Al día siguiente todo el mundo hablaba de él, bromeaban y querían saber de dónde había salido el helicóptero. Incluso esos factores anecdóticos influyen. Creo que nos vamos a librar de este personaje porque no tuvo ninguna otra habilidad ese día y porque falta muy poco para las elecciones.

¿Percibe desconfianza por parte del público que tiene una posición definida hacia los medios de comunicación de la posición contraria?

Eso lo dicen las encuestas. Cada cierto tiempo evalúan la confianza a las instituciones y los medios de comunicación están ahí. Normalmente el porcentaje de confianza está por debajo de la mitad y eso no sube desde hace tiempo.

Yo converso pocas veces con personas que no son periodistas, pero cuando lo hago, estas normalmente tienen un discurso crítico o de desconfianza hacia los medios, que es natural contra los lugares donde hay poder, y en los medios hay poder.

¿Qué ideas principales desarrollarías con respecto a medios y poder, si escribieras un libro sobre estas elecciones?

Yo ya escribí un libro sobre elecciones y quizá cambiaría muy poco.

Escogería una mejor muestra y trataría de identificar cuáles han sido las tendencias de los medios. Habría bastante más espacio para analizar lo mediático porque en el libro que redacté en el año 2000 (“Suma y resta de la realidad: medios de comunicación y elecciones generales 2000 en el Perú”) había que evaluar cómo habían cambiado las condiciones legales y al legislación electoral. En ese momento hubo mucho cambio de normas y también de otros mecanismos por los cuales el gobierno podía presionar a los medios como que les caiga la SUNAT, como le cayó al periódico de Hildebrandt, que estaba muy pesado, cubría bien la campaña y no quería la reelección de Fujimori.

Este año, y seguramente el 2011, no va a haber demasiado que investigar con respecto a modificaciones de normas que rigen las elecciones. Es muy probable que no haya demasiada instrumentación de entidades públicas para presionar y ganar clientelismo. Esto permitiría investigar mejor la relación entre los dueños de los medios y los políticos.

¿Cómo crees que se recuerden estas elecciones en el futuro?

Creo que cada uno tendrá su recuerdo. Yo tendré el mío: una exageración por parte de algunos medios.

Entrevista: Soledad Choque / Gustavo Kanashiro Fonken. Video: Gustavo Kanashiro Fonken

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